Beneficios del baño turco

23 Jul 2019

Beneficios del baño turco

El baño turco se ha convertido en los últimos años en un indispensable debido a sus grandes beneficios para nuestra salud, por lo que en la actualidad está presente en instalaciones alrededor de todo el mundo.

Historia del baño turco

Históricamente las diferentes sociedades han recurrido a los beneficios de las termas, balnearios o baños públicos ya que además de contar con una función higiénica, se convirtieron en un espacio para relacionarse y tener un momento de esparcimiento. 

Los baños turcos también conocidos como “hammam” fueron el precedente de los baños y termas romanas y se convirtieron en un éxito dentro del mundo islámico en la Edad Media. Es más, en la actualidad son muchos de esos antiguos hammam los que aún continúan en activo siendo restaurados desde hace siglos atrás.

 

Qué es el baño turco

El funcionamiento de este tipo de sauna se activa al calentar agua que se evapora a través de una sala, generando una neblina leve que al tocar nuestro cuerpo dispensará la sensación de calor y nos ayudará a refrigerarnos. La temperatura a la que se encuentra el espacio oscila entre los 25ºC y los 50ºC, aumentando de forma uniforme desde el suelo hasta el techo, alcanzado una sensación de humedad del 99%.

 

Beneficios del baño turco 

• El baño turco suele provocar menor sensación de agobio que la sauna, más aún si es la primera vez que vives una experiencia de este tipo.

• La sensación de calma es total gracias a su efecto relajante del sistema nervioso, por ello es muy recomendable para aquellos que sufren estrés o ansiedad en su día a día.

• Una de las zonas del cuerpo más beneficiadas por el baño turco es nuestra piel, debido a que el vapor dilata los poros provocando una estupenda transpiración. Esto lleva asociado una eliminación de impurezas y toxinas dando lugar a una estimulación sanguínea mayor que nos ayudará a retrasar el envejecimiento de la piel. 

• Si tenemos problemas respiratorios veremos incrementada la capacidad de intercambio de oxígeno tanto en los pulmones como en el sistema bronquial. Asimismo, se humedecen las vías respiratorias lo que ayuda a patologías como los resfriados, la tos, la bronquitis o la sinusitis.

 

Antes de probar el baño turco

Si es la primera ocasió en la que se prueba un hammam es recomendable utilizar los asientos más bajos donde las temperaturas no son tan elevadas, lo que ayudará a nuestro organismo a acostumbrarse a la sensación producida.

Hemos de tener en cuenta que en los baños turcos se somete al organismo a altas temperaturas, lo que viene relacionado con un aumento del ritmo cardíaco. Por este motivo, esta sauna no está recomendada para aquellas personas de avanzada edad, con algún tipo de cardiopatía o para mujeres embarazadas.

De igual modo, tampoco se aconseja en aquellos que padecen epilepsia, anorexia o cólicos renales.


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