¿La alimentación tiene relación con la salud de mi piel?

¿La alimentación tiene relación con la salud de mi piel?

¿Has oído alguna vez que “somos lo que comemos”? Nuestra salud, nuestro estado anímico y también nuestra piel se ven reflejadas por nuestra alimentación. Es más, la piel es un claro ejemplo de lo que comemos. Si nuestros hábitos son saludables, nuestra piel estará luminosa y tendrá buen aspecto. Por el contrario, si llevamos una dieta no muy saludable, nuestra piel lo reflejará con la aparición de arrugas, manchas, acné, etc.

La alimentación repercute directamente en nuestra salud y afecta a más áreas de nuestra vida de las que pensamos, siendo la piel una de las grandes perjudicadas cuando desatendemos nuestra alimentación. Te recomendamos seguir estos consejos para tener una piel perfecta y saludable, además de conocer los beneficios del aceite de oliva para nuestra piel

Cuidar nuestra piel no es solo aplicar productos cosméticos a las capas más externas de la piel; sino que debemos cuidarla también de forma interna, a través de la nutrición. La piel es el órgano más extenso que tenemos y necesitamos realizar un aporte correcto de micronutrientes que aseguren la salud de los tejidos y su correcta recuperación y crecimiento.

Existen muchos factores que influyen en el estado de nuestra piel, como la genética, el sol, el medio ambiente, la contaminación etc., pero la dieta también es fundamental para su salud. Quédate hasta el final para saber cómo influye la alimentación en la piel y qué podemos hacer para cuidarla.

Cuando hablamos de dieta, no nos estamos refiriendo a las estrictas dietas restrictivas que nosotros mismos nos ponemos cuando queremos bajar de peso. Cuando decimos dieta, hacemos alusión a nuestra alimentación diaria, sigamos o no un método de restricción de alimentos.

Alimentación negativa para la piel

Una dieta rica en azúcares, grasas trans y alimentos ultraprocesados, a la larga, puede acarrear muchos problemas: enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, enfermedades neurodegenerativas, problemas de la piel… De hecho, existe una relación directa entre nuestra alimentación y la salud de nuestra piel.

Por ejemplo, un consumo elevado de productos lácteos y una dieta rica en hidratos de carbono suponen problemas de acné; el exceso de estimulantes como el té, el café, el alcohol o el tabaco, provoca una piel rosácea; y el exceso de gluten, puede provocar sarpullidos cutáneos.

Pero, ¡ojo! Con esto no estamos diciendo que debemos suprimir estos alimentos, sino consumirlos de forma moderada.

Qué productos debo comer para cuidar la piel

Una dieta saludable y equilibrada se fundamenta en cuatro grupos principales de alimentos: grasas, principalmente insaturadas; proteínas; hidratos de carbono, de bajo índice glucémico; y vitaminas y minerales. Todos ellos son necesarios para conseguir una piel elástica y firme, saludable y luminosa.

Las proteínas son necesarias para contribuir a la formación y renovación de tejidos. Por ejemplo, el colágeno y la elastina, fundamentales para prevenir la aparición de arrugas, son dos proteínas que están presentes en la piel.

Por otro lado, la ingesta de ácidos grasos Omega 3 y de grasas monoinsaturadas proporcionan a nuestro organismo la energía necesaria para llevar a cabo sus funciones, y las vitaminas C y E tienen un potente carácter antioxidante.

Para cuidar la piel con la alimentación, estos nutrientes no deberían faltar:

- Vitamina B6. Mantiene el funcionamiento de las células cutáneas gracias a su efecto antiinflamatorio. Se encuentra en alimentos como huevos, frutos secos, plátanos, aguacates o pescados azules.

- Vitamina B. Evita la acumulación de grasa no deseada en el rostro y en el cabello, además de ser nutritiva para la piel. Se encuentra en alimentos como cereales integrales, legumbres o huevos.

- Beta-caroteno (vitamina A). Permite conservar un buen color de piel, es antioxidante y ayuda a reparar tejidos dañados. Se recomienda cuando nuestra piel está seca, áspera o agrietada. Se encuentra en alimentos como el tomate, las zanahorias, las cerezas o en verduras de color verde.

- Vitamina C. Evita la oxidación celular, interviene en la producción de colágeno, aporta elasticidad y estructura a la piel y la mantiene tersa y sin arrugas. Se encuentra en alimentos como la fresa, la naranja, tomates, pimientos o arándanos. De hecho, aquí puedes conocer más sobre las propiedades de los arándanos en la piel. 

- Vitamina E. Combate la acción oxidativa de los radicales libres, causantes del proceso de envejecimiento de las células y de la piel. Tiene un poder antiaging. Se encuentra en cereales de grano entero, aceite de oliva virgen extra, vegetales de hoja verde y frutos secos.

- Selenio. Ayuda a mantener la piel sana. Se encuentra en huevos, carnes, mariscos y setas. 

- Colágeno y elastina. Mantienen la piel y firme y evitan la flacidez. Se encuentran en los alimentos ricos en proteína, como las legumbres, frutos secos, huevos o carnes blancas de pollo o pavo.

El consumo regular de frutas y verduras aporta a nuestro organismo una gran cantidad de vitaminas, minerales y antioxidantes; nutrientes que contribuyen a que nuestro organismo funcione correctamente y nuestra salud esté saludable. Además, intervienen en la prevención de arrugas.

Las carnes blancas, los huevos y el pescado azul, sin olvidarnos de los frutos secos, son un aporte esencial de proteínas. Estas son necesarias para el tono muscular y para producir nuevas células.

Viendo todo el listado de nutrientes y alimentos, te estarás preguntando qué pasa con los lácteos y el chocolate. Pues bien, los lácteos son necesarios para nuestra piel, ya que aportan probióticos y biotinas que la nutren. El chocolate, por su parte, son una fuente de antioxidantes, en concreto, de flavonoides, los cuales intervienen en la hidratación de la piel.

Los antioxidantes son los mejores aliados para nuestra piel. Estos luchan contra el efecto oxidante de los radicales libres. La exposición solar, por ejemplo, acelera ese proceso oxidativo de nuestras células. Por ello, además de recomendar la protección SPF +50, también se recomienda el consumo de alimentos como los arándanos, el aceite de oliva o el chocolate, ricos en antioxidantes.

¿Y qué ocurre con los líquidos? No debemos olvidarnos de la importancia de los líquidos. Lo más recomendable para cuidar nuestra piel es beber agua siempre que podamos, incluso sin tener sed. Los expertos recomiendan el consumo diario de dos litros, aunque esta cantidad puede variar.

Para saber cuánta cantidad de agua necesitas al día, multiplica tu peso por 35 y divídelo por 1000. El resultado son los litros de agua que debes tomar diariamente para mantener tu cuerpo (y tu piel) hidratados.

Mantener una correcta hidratación evita la formación de arrugas. Con el agua, ayudamos a eliminar las toxinas y sustancias nocivas para la salud de la piel y evitamos la deshidratación y la muerte celular.

El secreto está en el equilibrio

El equilibrio en la alimentación resulta fundamental para cuidar nuestra piel. La alimentación saludable debe ser un estilo de vida, no una dieta restrictiva. Por tanto, escucha a tu cuerpo. Si te apetece comerte un bollo, hazlo. El secreto está en hacerlo de forma moderada y priorizando el consumo de frutas, verduras, hortalizas, legumbres y grasas saludables.

Además de la alimentación, es necesario cuidar otros aspectos que forman parte de los hábitos de vida saludables, como el ejercicio físico, el descanso y evitar el consumo de tóxicos como el tabaco y el alcohol. Tampoco podemos olvidarnos del estrés, otro de los condicionantes claves de un mal estado de salud que se refleja en el estado de nuestra piel.

Consejos y trucos de alimentación para una piel perfecta

Para conseguir nutrir nuestra piel de forma correcta, debemos seguir unos cuantos consejos:

- Evita el azúcar. La OMS recomienda una ingesta diaria de azúcar libre inferior al 10% diario. Para conseguirlo, intenta evitar en la medida de lo posible el consumo de refrescos, zumos envasados, azúcar de mesa, bollería, yogures azucarados, etc.

- Elige grasas saludables. Estamos en el epicentro del Mediterráneo, zona geográfica caracterizada por la mundialmente conocida dieta mediterránea. Esta, además de ser equilibrada y estar deliciosa, está considerada como la dieta más saludable del mundo. La base de esta dieta es el aceite de oliva virgen extra, rico en grasas saludables. A pesar de que las grasas han sido demonizadas a lo largo de la historia, debemos consumirlas para mantener la estructura de la piel y prevenir su deshidratación.

- Aumenta la ingesta de alimentos ricos en antioxidantes. Los antioxidantes, como hemos dicho, neutralizan los radicales libres causantes del envejecimiento de la piel, como la pérdida de firmeza, arrugas, manchas, etc.

- Hidrátate siempre con agua.

- Reduce el consumo de los productos ultraprocesados. Además de ser mucho más caros, te estarán llenando de calorías vacías y nada saludables. En su lugar, opta por cocinar tú mismo con alimentos de temporada.

- Ten en cuenta las formas de cocción. Según la medicina tradicional china, la forma que tenemos de cocinar los alimentos influye en nuestra piel. No es igual comer productos fritos que cocidos o al vapor.

 

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